jueves, 3 de enero de 2013

Recortes (ésta no es una entrada académica)

Pido disculpas pues quizás éste no sea el lugar adecuado. Ésta no es una entrada académica. Pero me hacía ilusión. Y trata de los recortes que imponen los diferentes gobiernos, la Merkel o los que en realidad manden en la sombra, y todos juntos.

Y lo que quiero es recordar algunas cosas que no han podido recortar. Y espero que no puedan en mucho tiempo. Ésta es la lista y no es exhaustiva:


  • Los amigos.
  • La familia: en mi familia somos muy "norteafricanos" (acotación polítcamente correcta) y nos gusta juntarnos en mogollón.
  • El buen humor.
  • Disfrutar con unas patatas bravas (eventualmente un vino turbio de a euro).
  • Las estrellas brillando (y mira que siendo tantas seguro que han pensado cómo recortarlas).
  • Caminar junto al mar (eventualmente la acera o un parque).
  • El sol cuando no hay nubes.
  • Las nubes.
  • La lluvia (y en particular, dejarse mojar por la lluvia).
  • Trastear con cualquier cacharro que uno encuentra.
  • Tirar el cacharro cuando uno descubre que no funciona (nunca es que uno no sabe hacerlo funcionar).
  • Chillar.
  • Gritar.
  • Gritar más.
  • El silencio.
  • El silencio compartido (algo así como el "confortable silencio finés").
  • Un beso.
  • Otro.
  • Bueno, muchos. Y lo que sigue.
  • Los niños a esas edades en que no sabemos si comerlos a besos o arrojarlos por la ventana.
  • Hijos e hijas adolescentes (aunque no digo yo que algún recorte aquí ...).
  • Mi perra.
  • Mi perra cuando vuelvo a casa (aparte el pringue que me deja con sus lametones).
  • Las flores.
  • Las plantas sin flores.
  • Los árbotes (con o sin hojas).
  • Las hojas de los árboles llenando las calles de mi pueblo (han recortado el servicio de limpieza así que llevamos semanas con montones de hojas invandiendo las aceras).
  • Hacer un puzzle.
  • Tirar el puzzle a la basura porque al final le faltaba una pieza.
  • Descubrir la pieza que faltaba bajo la silla, al volver de tirar la bolsa de basura.
  • Enmarcar esa pieza.
  • Beber un trago de agua mientras pensamos que somos nosotros mismos quienes nos recortamos las cosas más importantes de la vida. 
  • Beber otro trago cuando comprendemos que no somos nosotros, sino que hemos dejando que ellos nos recorten estas cosas importantes a través de esos recortes mezquinos que aplican. Por ello...

¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
(Gabriel Celaya, España en Marcha, en "Cantos Iberos", 1955)