lunes, 13 de mayo de 2013

Cinco buenos consejos a un profesor o profesora

1) Nunca haga caso de los mensajes que, como éste, comienzan con un número, como por ejemplo:

  • 10 best history apps for iPhone and iPad
  • 10 Practical Tips To Improve Battery Life
  • 5 of 5 stars to Instructions for a Heatwave
  • 7 Ways Teachers Can Create Videos without Installing any Software
  • 15 Steps for Creating a Successful SocialMedia Giveaway Contest

Esta es una selección extraída de los últimos tweets sobre TICs... pero si prefiere, haga la búsqueda con un número, por ejemplo, "diez":

  • Las diez canciones que te harán abrazar a tu mamita
  • Diez dudas sexuales que todas queremos resolver
  • Diez lagos donde suceden cosas curiosas
  • Diez fotografías históricas que no entenderías sin una explicación
  • Diez webs para descargar libros gratis de forma legal
  • los diez secretos de un buen orgasmo
  • Las diez mejores sintonías de la Vuelta Ciclista a España

... (y sigue)

2) Nunca lea los mensajes que quieran darle consejos, como éste.

Skinner, en "El miedo a la libertad", ya decía que el consejo es el modo de cambiar una conducta más utilizado... y también el más ineficaz.

3) Y desde luego, NUNCA haga caso de consejos en forma de negaciones: cierran caminos pero no muestran nuevas rutas.

4) En todo caso, en una lista de 5 ideas, vaya directamente a la última. Suele ser la mejor.

5) Y último:
"El profesor enseña con lo que hace, no con lo que dice",
          me dijo una profesora dominicana en un curso reciente.
"El alumno aprende con lo que hace, no con lo que escucha",
          dicen muchos.

Y esto me lleva a pensar que, si un proceso educativo es básicamente un proceso comunicativo, quizás estemos limitando la comunicación a unos pocos canales, fundamentalmente basados en palabras, quizás en imágenes.

Quizás la solución a la enseñanza y al aprendizaje sería entender la comunicación como un acto global de interrelación entre personas que actúan, hacen, construyen y, quizás, destruyen.

Un oso "educando" a otro oso.
Chase Dekker: "An Arctic Duel for Kings"
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martes, 7 de mayo de 2013

Regresando de la virtualidad

¿Invertir la tendencia en la práctica educativa? ¿Caminar de la virtualidad hacia la realidad física?

Por primera vez, una pistola hecha con una impresora 3D ha funcionado y ha servido para disparar. Dejando de lado la discusión sobre las armas (quizás la más relevante desde un punto de vista social) quiero resaltar lo que esto significa en la enseñanza.

La práctica educativa hoy camina en la dirección de la virtualidad: si revisamos la literatura actual sobre práctica educativa apenas encontraremos propuestas que no incluyan de alguna manera dispositivos digitales con representaciones visuales sobre pantallas. La realidad aumentada funciona en la misma línea: enriquecer la realidad con la virtualidad.

Sin embargo sigue siendo válido que el aprendizaje sobre objetos físicos se retiene más fácilmente que sobre objetos virtuales. Un laboratorio de química virtual suele justificarse por argumentos como la posibilidad de realizar experimentos irrealizables físicamente (peligro que entraña, costo, imposibilidad física de hacerlo…) pero no he leído todavía que se aprenda mejor realizando una electrolisis en una pantalla que con unas probetas y un par de electrodos.

Con todas las excepciones que deseemos, lo cierto es que hoy la tendencia es a incrementar el tiempo delante de una pantalla (aunque sea simultáneamente a actividades presenciales). Cada vez empleamos más tabletas, smartphones, netbooks, ordenadores, televisores… en nuestros procesos de aprendizaje.

Así la pregunta sería: ¿representan las impresoras 3D la posibilidad de invertir esa tendencia?. Veamos algunos ejemplos de lo que se me ocurre que podría hacerse en un aula (física) gracias a esas impresoras:

  • Estudiar el paisaje de la zona sobre una maqueta de plástico (comparándola también con representaciones virtuales) previamente elaborada con una impresora 3D.
  • Los alumnos construyen robots pero no con piezas de Lego sino imprimiendo sus propios dispositivos.
  • El profesor podría mostrar modelos a escala de cualquier ser vivo u objeto (edificio, escultura, aparato…) que haya existido en algún momento y del que tengamos información.
  • Los alumnos podrían fabricar sus propios juguetes: muñecos, coches teledirigidos, maquetas de trenes, construcciones, juegos de habilidad… puzles reales…
  • Esqueletos, modelos físicos… se imprimirían desde la secretaría de la escuela según las necesidades del aula.

Me imagino el profesor/a diciendo: "Chicos, chicas, esta vez el proyecto va a ser construir una maqueta de la Roma Imperial en el centro del aula". Tendrían que buscar información sobre planos, edificios, discutir sobre el culto, las costumbres, los productos del mercado y las vías de acceso al mismo, calcular el volumen de trigo diario necesario, las alturas (justificar matemáticamente según la resistencia de materiales, la altura máxima de las viviendas de pisos en la Roma de Julio César), el transporte del agua …

Ya sé que esto es un ejercicio de imaginación, pero después de ver esa pistola, ¿quizás un día compraremos la lavadora por Internet, descargando un programa en nuestro ordenador, para "imprimir" la máquina y ponerla en marcha al momento?

Dejando de lado la imaginación, lo cierto es que los humanos siempre hemos visto el futuro a partir del hoy que conocemos, por eso pensamos en la escuela del futuro como un espacio lleno de pantallas o quizás sin escuelas. Pero, ¿será así?




Sobre esta noticia de la pistola de plástica hecha con una impresora 3D:
Hern, Alex (2013). A gun made on a 3D printer has been fired – let's look at this in perspective. TheGuardian, 6 de Mayo de 2013.
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/may/06/3d-printer-gun-has-been-fired

Sobre la tendencia a imaginarnos el futuro a partir del presente:
___ (208). Jean Marc Cótè (1899). Memorias del futuro.
http://garvm.wordpress.com/2008/07/07/jean-marc-cote-1899/

La imagen reproducida pertenece a la entrada anterior.

domingo, 5 de mayo de 2013

Libros de texto inteligentes, ¿inteligentes?

No se pierda lo último en "libros de texto", los vigilantes del alumno:
Saben cuándo se saltan páginas, cuándo dejan de subrayar pasajes importantes, cuándo no se molestan en tomar notas o, simplemente, cuándo no abren el libro. “Es una especie de Gran Hermano, pero con buena intención”, explica Tracy Hurley, decana de la escuela. (1*)

¿Es ese el ideal de libro de texto?

Una colega me acaba de pasar esa noticia de El Pais y me dice:
Y yo me pregunto... si es tan inteligente... ¿no puede comprobar si has entendido alguna cosa?, ¿si te interesa? ¿si se necesita memorizarlo o alguna cosa así?

La verdad es que la noticia me da la respuesta:
Adrian Guardia, profesor de dirección de empresas en Texas A&M, se fijó en un estudiante al que aparentemente le iba bien. Sus notas en los exámenes eran buenas y también lo que CourseSmart denomina su “índice de compromiso”. Pero Guardia también vio que el joven solo había abierto el libro de texto una vez.

A ver, ¿cuál es la conclusión? ¿El joven debería leer más el libro de texto o deberíamos tirar el libro de texto por la ventana por inútil?

El mismo Guardia llega al finalmente a la conclusión lógica, después de dos meses de utilizar estos libros inteligentes y comprobar que, aunque sus alumnos sacaban buenas notas, el libro se lo pasaban por donde querían.
Apunta algunas sugerencias pero termina (el artículo) con esta brillante frase:
“O puede que los libros de texto no sean tan buenos como yo creo”.


Pie de foto: 
Si todo lo que hacemos con el iPad es cambiar el soporte...

Abstract Machine: iPad vs Textbooks. 

http://www.flickr.com/photos/abstractmachine/6732650555/

Bajo licencia Creative Commons.




Interesados en la noticia completa, visitar El Pais en:
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/05/01/actualidad/1367408335_779695.html

Y la empresa que lleva el tema, por si acaso le parece realmente una solución:
http://www.coursesmart.com